{"id":4409,"date":"2022-04-02T12:26:12","date_gmt":"2022-04-02T15:26:12","guid":{"rendered":"https:\/\/fm22.com.ar\/?p=4409"},"modified":"2022-04-02T12:28:51","modified_gmt":"2022-04-02T15:28:51","slug":"se-fueron-changos-volvieron-heroes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fm22.com.ar\/index.php\/2022\/04\/02\/se-fueron-changos-volvieron-heroes\/","title":{"rendered":"Se fueron changos&#8230;volvieron h\u00e9roes"},"content":{"rendered":"<p>Escribe: Ernesto Bisceglia<\/p>\n<p>La vocingler\u00eda del patio del colegio provocada por la alegr\u00eda de los \u00faltimos d\u00edas de estudiante secundario todav\u00eda resonaba en las cabezas. La birome, el cuaderno espiral envuelto en ese delantal ahora recubierto de dibujos, frases y firmas, formaba parte de un recuerdo que as\u00ed como inmediato se convert\u00eda en una lejana experiencia cuando cargaron en los brazos un FAL, y en lugar del pullover hecho nudo, en la cintura colgaba ahora una Ballester Molina 11,25mm. El uniforme ya no era blanco sino verde y en lugar del profesor hab\u00eda un oficial al frente.<\/p>\n<p>Apenas cuarenta y cinco d\u00edas de instrucci\u00f3n en el terreno, no m\u00e1s de veinticinco disparos de FAL en todo ese per\u00edodo. Uniformes que hab\u00edan abrigado el paso de vaya a saber cu\u00e1ntas generaciones de argentinos. Borcegu\u00edes que hab\u00edan caminado cientos de kil\u00f3metros, \u00e9se era el uniforme del soldado argentino.<\/p>\n<p>Con esa instrucci\u00f3n y esos implementos una madrugada tuvieron que marchar a la guerra. A enfrentar a uno de los ej\u00e9rcitos m\u00e1s poderosos de la Tierra. Se repet\u00eda la historia. Ser\u00eda otra vez una \u201cGuerra de Recursos\u201d -como la del General Mart\u00edn Miguel de G\u00fcemes- contra un enemigo extranjero, donde el ingenio tendr\u00eda que superar a la tecnolog\u00eda inglesa y donde la disparidad de equipamiento se equiparaba con valor. Con un extraordinario valor que por momentos caus\u00f3 p\u00e1nico en esos profesionales de la guerra brit\u00e1nicos.<\/p>\n<p>D\u00edas, semanas en el pozo de zorro con el agua helada congelando los pies, el viento entumeciendo las manos, el est\u00f3mago crujiendo de hambre, pero el puesto no se abandonaba porque la orden era \u201cNo pasar\u00e1n\u201d y se cumpl\u00eda a rajatabla. \u201cPorque el soldado argentino no tiene fr\u00edo, no tiene hambre, s\u00f3lo tiene a Dios y a la Patria!\u201d, y esta frase que hoy ser\u00eda extra\u00f1a y hasta est\u00fapida para las generaciones actuales, para aquellos soldados era una bit\u00e1cora de la vida. \u00a1Era la raz\u00f3n de la vida, aunque costara la muerte!<\/p>\n<p>Hay que estar bajo las balas enemigas que silban, mantener la tensa calma cuando las trazadoras pican cada vez m\u00e1s cerca. Tener la frialdad suficiente en medio de una refriega para colocar otra cinta de munici\u00f3n en la MAG. Tirar a matar porque sino te matan, mientras se dispara como un aut\u00f3mata aguijoneado por las im\u00e1genes de \u201clos viejos\u201d, o ese amor adolescente que qued\u00f3 en el Continente.<\/p>\n<p>Y cuando la bala inglesa lo baj\u00f3 al \u201cCacho\u201d, y qued\u00f3 ah\u00ed, al ladito, como los cinco a\u00f1os en que compartieron el banco del colegio. Ahora est\u00e1 tirado, inerte, con los ojos clavados en el cielo, mientras la inhumanidad de la guerra impide siquiera el duelo de un minuto porque hay que seguir tirando para tratar de no irse con el \u201cCacho\u201d, con los ojos brumosos de l\u00e1grimas tratando de alinear el alza con el guion.<\/p>\n<p>Y aquellos gritos de alegr\u00eda del patio escolar que todav\u00eda se hac\u00edan eco ahora son de dolor. De changos que en el \u00faltimo suspiro dicen la palabra de la vida: \u201c\u00a1Mam\u00e1!\u201d\u2026<\/p>\n<p>No basta con lidiar con la lluvia de balas inglesas que encima hay que protegerse de las r\u00e1fagas de los Sea Harrier o los Sea King que van sembrando paracaidistas. \u00bfQu\u00e9 pasa que nadie para ese infierno? En Buenos Aires est\u00e1n quiz\u00e1s ocupados viendo c\u00f3mo derrotan una y otra vez a la Selecci\u00f3n Nacional de f\u00fatbol en Espa\u00f1a o tomando un whisky mientras miran planos y repiten \u201c\u00a1Les presentaremos batalla!\u201d Ellos, no. Los changos de 18 a\u00f1os son se est\u00e1n comiendo las balas y perdiendo partes del cuerpo y hasta la vida.<\/p>\n<p>Vuelven a sonar las palabras del General Manuel Belgrano al gobernador de Salta, Feliciano Chiclana: \u201cSiempre se divierten los que est\u00e1n lejos de las balas, y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos\u2026\u201d.<\/p>\n<p>La batalla borra las distancias entre soldados, cuadros y oficiales. En el combate son uno, y hay gestos de arrojo heroico en los que portan \u201cla tira\u201d: Mario Antonio Cisnero, el \u201cPerro\u201d, Roberto Est\u00e9vez, que obtiene su grado de teniente en el campo de batalla\u2026 ejemplos emblem\u00e1ticos de \u201clos huevos\u201d que pusieron todos en las Islas.<\/p>\n<p>Finalmente, un d\u00eda, todo ha terminado. Y a todos los dolores que un soldado experimenta en el combate le sobreviene el mayor de todos: ver arriar su Bandera Azul y Blanca y treparse \u2013como ha sido su costumbre- a la bandera del pirata.<\/p>\n<p>Y por tercera vez, la historia se repite: como aquellos 78 Granaderos que volvieron a Buenos Aires luego de 14 a\u00f1os de librar batallas junto al Libertador, San Mart\u00edn, que tuvieron que sufrir la ignominia del primer cipayo, Bernardino Rivadavia que orden\u00f3 disolver el Regimiento, desarmarlo y despacharlos para perderse en la bruma de los tiempos, de la misma manera, cuando los changos volvieron al Continente, fueron escondidos, retenidos semanas en los cuarteles, aislados de sus familias, interrogados por quienes hab\u00edan conducido mal la guerra, devueltos a la sociedad en la oscuridad y el desamparado. \u00a1Ellos que hab\u00edan cumplido como ning\u00fan otro argentino la f\u00f3rmula del Juramento a la Bandera: \u201cJur\u00e1is a la Patria, seguir constantemente su Bandera y defenderla hasta perder la vida\u201d!<\/p>\n<p>Se fueron changos\u2026 volvieron H\u00e9roes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribe: Ernesto Bisceglia La vocingler\u00eda del patio del colegio provocada por la alegr\u00eda de los \u00faltimos d\u00edas de estudiante secundario todav\u00eda resonaba en las cabezas. 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